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Calor y política

Sabíamos que este año las temperaturas del país y del mundo romperían las marcas históricas. La Organización Meteorológica Mundial preveía que el efecto de El Niño (que influye en el resecamiento de los bosques tropicales) se prolongaría a 2024, causando aún más calor en el planeta.

El científico mexicano Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, ha señalado que el territorio de México eleva más rápidamente la temperatura que el promedio global, por lo que nuestro país resulta aún más vulnerable al fenómeno atmosférico referido.

Eso, aunado a las islas de calor que se generan en las ciudades mexicanas, hacen que las temperaturas se incrementen rompiendo récords, especialmente en estos puntos del país donde se concentra la población humana.

Desde el año pasado, en la Ciudad de México, decía el investigador, se han registrado 4 grados centígrados más en su temperatura. De éstos, 3 corresponden al fenómeno de isla de calor y 1 al cambio climático global.

Para el caso de la Zona Metropolitana de Guadalajara, las condiciones no son mejores. Según el Sistema de Monitoreo Atmosférico de Jalisco, hasta abril de este 2024 sólo se habían tenido 10 días con una calidad del aire aceptable. Por otro lado, esta ciudad presenta una pérdida sistemática y gradual de sus áreas verdes, especialmente de arbolado adulto, de acuerdo con el investigador de la Universidad de Guadalajara Ariel Ruiz Velasco. La ciudad tiene un déficit de más de un cuarto de millón de árboles. Estos factores influyen en la captura de carbono y por lo tanto en el aumento de la temperatura.

En las zonas silvestres mexicanas el calor se eleva por la deforestación y la sequía. El año pasado, el Instituto de Recursos Mundiales señalaba que 84 por ciento de los bosques de México sufre deforestación. La mayor tasa se concentra en estados tropicales como Veracruz, Chiapas, Tabasco, Guerrero y Yucatán, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal. Esta misma institución señaló que el año pasado nuestro país rebasó la cantidad de incendios forestales, al registrarse 7 mil 477. Jalisco lleva al menos cinco años encabezando la superficie forestal quemada en el país.

Después de considerar lo anterior, no podemos atribuir las causas del calor en el país sólo a causas excepcionales y mucho menos se puede sostener que haya sorpresa sobre el fenómeno.

La política de México y de Jalisco no ha sido ambiental. Ello ha repercutido en la disponibilidad de agua tanto en zonas urbanas como en silvestres, en el alza de temperaturas locales, en la dificultad para producir alimentos y en mayores riesgos para la vida silvestre.

La muerte de 48 personas en el país, de primates en el sur mexicano, de cotorras en San Luis Potosí, de loros verdes en Zacatecas, de cocodrilos y fauna menor en Cancún, además del blanqueamiento de arrecifes coralinos, no es asunto de un fenómeno global ausente de rostro, sino del débil, caduco y autocomplaciente ejercicio político ambiental nacional y local.

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