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Voto flojo

A una semana del fin de las campañas, seguimos esperando que despeguen; parece que no prendieron, pese al calor de la temporada. 

Sólo basta hacer una encuesta a nuestro alrededor para darnos cuenta. A ver, que levanten la mano… ¿quién está emocionado por salir a votar este 6 de junio?, ¿quién ya decidió su voto por la discusión que se dio de propuestas?, ¿quién las revisó de todos los que participan en su municipio?, ¿sabe cuántos partidos están compitiendo?, ¿en cuál distrito va a votar? O mencione una propuesta que lo haya convencido para dar su voto. 

Queda demostrado que la mayoría de los jaliscienses saben que están en campaña por la propaganda política que hay en los medios de comunicación y en las redes sociales, interrumpiendo los programas cuando buscas algo en Internet o por el cúmulo de personas en algunos puntos de la ciudad, pero sólo así nos acordamos que estamos en elecciones. 

En pocas palabras, las elecciones están flojas y los que saldrán a sufragar lo harán por la convicción de que tienen que cumplir con un acto cívico o porque militan en algún partido o porque tienen parientes o amigos compitiendo por apoyarlos. 

Como siempre pasa en las jornadas electorales, muchos prefieren su actividad social o recreativa que ir a votar, sobre todo si eso implica complicarles el día. 

Además, con la pandemia por Covid-19, la mayoría está cansado de escuchar tantas rivalidades entre gobiernos estatal y federal, tantas luchas inacabadas y discursos agotados que sólo han provocado cansancio en el ciudadano, que si por él fuera no quisiera saber nada de política. 

Sin embargo, hay el ciudadano consciente, el que sabe que es un momento definitorio para decidir el futuro del estado, y que es importante votar. Ya el día de la jornada veremos si son los más o los menos. 

Aquí vaticinamos que el 6 de junio ganará el partido político que pueda movilizar más a su gente, a su voto duro. Ahora que son 13 los partidos políticos que compiten, sin alianzas, tendrán que demostrar cuál es su valía, quién es mejor que el otro y sólo lo conseguirán llevando y motivando a su gente, a sus militantes y a sus conocidos para que voten por ellos. 

Las restricciones de las casillas de votación por las medidas sanitarias provocarán indecisión para acudir a la urna porque seguramente habrá largas filas por la lentitud del voto, pero ojalá la autoridad electoral estatal y federal lo hayan previsto y no lo hagan tan pesado para que no den pie a la desmotivación para cumplir con este deber cívico y que tampoco sea un martirio ir a votar como lo fue ir por la vacuna contra el Covid-19. 

Estas campañas estuvieron flojas, sin despertar el interés del votante. Lo único que se escucharon fueron los ataques entre unos y otros, las descalificaciones, las propuestas generales y las promesas de que son lo mejor, incluso algunas que difícilmente cumplirán y que le apuestan al olvido de los ciudadanos. 

A diferencia de otros procesos electorales, ahora hubo más debates organizados por diferentes vías lo que dio oportunidad de que el elector pudiera definir su voto. Y si alguno tuvo oportunidad de ver alguno, quizás sea suficiente para definir su sufragio o incluso con quien haya sentido buena vibra. 

Ojalá que no haya carros completos para ningún partido político porque esto nunca es bueno para la democracia ni para la sociedad. Funciona mejor el equilibrio entre fuerzas políticas porque los hace luchar por la atención del jalisciense sin ánimos sobrados. 

Aquí también esperamos que en las urnas se haga escuchar al ciudadano y no sea el voto duro el que decida. Y aunque haya habido campañas flojas que el voto no sea flojo, sino razonado. 

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jl/I