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Escenario del contexto del nuevo gobierno mexicano

Las elecciones que se han desarrollado, particularmente en Europa, tienen elementos muy interesantes para analizar y cuyos efectos, aunque no se noten en un corto plazo, definitivamente tendrán secuelas en la perspectiva en la que, desde el ángulo de proyección internacional de nuestro país, se verán consecuencias importantes, esto en la medida en que la configuración de los escenarios internacionales, centralmente los económicos, tendrá derivaciones significativas en la dinámica de nuestra relación internacional.

En el caso del Reino Unido, el desarrollo de las elecciones en esa región del mundo generó un desenvolvimiento de las fuerzas de izquierda a través del Partido Laborista (Labour Party) que logró captar la atención de los electores con proposiciones importantes con tendencia de centro-izquierda, que contrastaron con las políticas, fundamentalmente económicas, del Partido Conservador (Conservative and Unionist Party) que agotaron la paciencia de los británicos frente a retos económicos, principalmente desde la salida de la zona económica de la Unión Europea, el Brexit, sin una respuesta alternativa que consolide el rumbo de la economía y, por otra parte, la superficialidad del gobierno de Boris Johnson sin lograr convencer a los electores de un cambio importante en las estrategias de partido.

En Francia, en la segunda vuelta electoral para definir la estructura de la Asamblea Nacional, la carrera electoral tuvo un vuelco dramático en el curso de una semana. El presidente Emmanuel Macron, al ver el escenario que se desarrolló con las elecciones del Parlamento Europeo (9 de junio de este año), consideró adelantar procesos electorales en Francia buscando que la tendencia de la ultraderecha que ganó importantes espacios de representación europea, no avanzara con esa rapidez en suelo francés. De esta forma, se disolvió la asamblea y se adelantaron las elecciones parlamentarias, de donde surge, de la mayoría ganadora, una propuesta para la designación de primer o primera ministra. El triunfo inédito de la primera vuelta se lo llevó la ultraderecha francesa, con el partido de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (Rassemblement National) que, con una oferta particularmente agresiva contra la migración y con programas económicos proteccionistas, logró convencer a una parte importante del electorado francés.

En la segunda vuelta, con solamente una semana de diferencia, los partidos de izquierda: Insumisos, Socialista, Comunista y agregado el Verde, establecieron una coalición electoral para contener el avance de la ultraderecha. Control de la economía en el espacio europeo y líneas de mayor concertación social convencieron en una buena porción a los franceses, que en una participación de más de 65 por ciento del electorado dejaron en primer lugar a la izquierda, en segundo al partido de Centro del presidente y, como tercera fuerza, al partido de Marine Le Pen.

Dos países y economías que tienen un enorme poder e influencia internacional ajustan sus proyectos y perspectivas de desarrollo. El agotamiento de los electores sustentado en la falta de coherencia de la proyección de la economía manda un poderoso aviso para los partidos y los países que deben buscar una mejor congruencia de las proyecciones nacionales; el nuestro, desde luego, incluido.

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jl/I