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Dejar atrás a Trump, el primer paso para dignificar la agenda migrante

La incorporación de la hoy vicepresidenta de los Estados Unidos de Norteamérica, Kamala Harris, a la contienda político-electoral en ese país ha despertado el entusiasmo de los grupos y organizaciones promigrantes; de mujeres y defensores de los derechos humanos para disputarle el voto a Donald Trump, el candidato a vencer en esta próxima elección.

La esperanza de que Harris sea la candidata demócrata a la máxima representación del país del norte renueva el ánimo entre los propios correligionarios y simpatizantes; así lo demuestra la suma millonaria recaudada por la ex fiscal de California tras dar a conocer públicamente su incorporación a la campaña política-electoral y lo ratifican las primeras encuestas que comienzan a medir la intención del voto entre Trump y Harris, colocándole como favorita entre el electorado femenino, los votantes afrodescendientes, así como entre las y los jóvenes de entre 18 y 29 años.

Kamala Harris deberá demostrar en poco tiempo que es capaz de contener y diluir la animadversión y polarización que sabe cultivar su opositor, para luego neutralizar y superar ampliamente al candidato más vociferante en los recientes procesos electorales en la Unión Americana. Con ella en la contienda sí hay posibilidades de que los demócratas refrenden un segundo mandato en la Casa Blanca, lo que significaría una nueva oportunidad para reanimar el diálogo y la esperanza de atender, moderar y combatir la política antimigrante en los Estados Unidos.

Harris no es ajena a la crisis humanitaria que se vive en las fronteras de los Estados Unidos, pues como vicepresidenta ha mantenido un diálogo directo con los mandatarios de la región en México y América Latina, para atender esta agenda a partir de las directrices encomendadas por el presidente Biden, en cuya administración tampoco han sido abordadas a fondo ni con la efectividad mínima deseable las necesidades de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugio.

Harris tiene. hoy por hoy, la posibilidad real de convertirse en la primera presidenta de los Estados Unidos de Norteamérica. Es lo deseable no solo para ese país, sino también para nuestra región que necesita urgentemente dignificar la agenda migratoria y colocar en el centro de la atención, los derechos humanos de las personas en condición de movilidad para construir, ampliar y mejorar los acuerdos y compromisos regionales que permitan avanzar en el establecimiento de mecanismos y medidas mínimas deseables para atenuar, atender y combatir la crisis humanitaria que han propiciado durante décadas los polos económicos del norte y que en México y otros países han aprovechado lastimosamente, los grupos criminales.

Que en México y los Estados Unidos coincidan por primera vez dos mujeres al frente de ambos países y que en sus equipos de trabajo y planes de gobierno se establezcan como prioridades de atención los grupos de población más desfavorecidos, es una oportunidad única e inmejorable para cambiarle el rostro, el tono, la narrativa y el fondo desde el que se mira, entiende y atiende la agenda de la movilidad humana en nuestra región. Es la hora, que así sea.

X: @claudiaacn

jl/I