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Cómo sí: cuates y cuotas

Por más buenas intenciones que tengan y digan promover, los hechos son los que hablan por ellos, y para los diputados locales, siempre que se trata de nombramientos, lo que pesa son los “cuates” y las “cuotas”. 

Aquí siempre buscan el “cómo sí” influir en que se hagan los procesos como ellos dicen, sin importar las reglas del juego que impusieron sus antecesores, ni reflexionar el porqué se hizo así. 

Y no hablamos a la ligera; hay casos en la legislatura pasada y en ésta se están viviendo desde la semana pasada, porque lo que importa en cada trienio es lo que ellos consideren que es lo correcto, sin querer escuchar a nadie más. 

Todos les reconocen que tienen la última palabra y la decisión final, pero ahora con las recientes olas de transparencia y sistema anticorrupción se espera más de ellos en consolidar la apertura ciudadana y la colaboración en los procesos; porque parece que se han enfocado en que el Parlamento Abierto sólo se trate de realizar mesas de trabajo y foros, y creen que con eso ya cumplieron; pero no. 

Desde la pasada legislatura los dueños de las curules han desdeñado el apoyo que les dan los órganos ciudadanos que crearon, porque consideran que los están rebasando y se están extralimitando, y hasta llegan a decir que buscan decidir por ellos. 

Y precisamente porque las designaciones se politizan y llegan a los cargos perfiles que no cumplen con los requisitos mínimos fue que se incorporó a las leyes la colaboración de actores externos para acompañarlos y darle certeza y credibilidad al proceso, sobre todo que fueran confiables, pero ahora les estorban. 

Específicamente en esta legislatura rechazan cualquier ayuda externa, incluida la que está garantizada en leyes, porque aseguran que son tan capaces, tan organizados y tan estudiosos, que solos pueden, y no es que se ponga en duda su capacidad, sino que siempre se necesita la visión externa para evitar caer en filias y fobias. 

La experiencia acumulada de otras Legislaturas parece ser menospreciada y aquí podemos suponer varias explicaciones: los nuevos confían ciegamente en lo que les dicen sus padrinos o sus asesores, porque se nota la mano del Ejecutivo en los temas que presentan los diputados de ese mismo partido político, y hasta los acompañan en las ruedas de prensa, cuando antes ésa no era la constante, y lo que están haciendo es legislar para el otro poder. 

Y la otra sería que los viejos lobos de mar, quienes saben cómo se mueve el Congreso, se aprovechan de los límites y apelan a discutir en la línea delgada entre lo que se puede y debe hacer y lo que les conviene actuar. 

Sólo así se explica el menosprecio hacia los entes ciudadanos, y únicamente apelan a su sabiduría añeja, y a los entes ciudadanos los quieren sólo como aparador, como órganos técnicos para palomear lo que ellos digan y como lo digan sin darse cuenta de que no son manipulables. 

Algunos ejemplos son las elecciones de los consejeros de la Judicatura, de comisionados del Itei y ahora con la presidente y con el titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) donde están ajustando las reglas como mejor les conviene y sin antes haber previsto reformas legales para que no se prestara a manipulaciones. 

Y como en el Congreso local todo se puede, siguen trabajando bajo esta premisa y priorizándola. 

En el fondo están enojados porque si se trata de exámenes de conocimientos, los ganones son los que vienen de la UdeG por su perfil académico y quieren acotarlos agregando fuera de la ley otros criterios de evaluación. 

Y no está mal que lo hagan, el problema inicia sobre cómo lo hacen y cuándo lo ponen en marcha, porque evidencian que sólo ven por sus intereses de acaparar el poder. 

jessipilar@gmail.com

jl/I